viernes, 13 de mayo de 2011

CAPITÁN DE UNA TABLA DE NAUFRAGIO


                                                           La novena ola, Ivan Aivazovsky.
                                                           Imagen de Wikimedia. 



¡Qué altas vienen las olas
de la marea social!
y yo, humilde remero,
capitán de una tabla de naufragio,
a veces me veo ahogar.

¡Qué altas vienen las olas
de la marea social!
y yo que soy del terruño 
que nunca ha bañado el mar,
ni río bravo ni calmo,
tan solo un pequeño arroyo
de muy escaso caudal,
aprendí a nadar muy mal
viendo algún documental
que hablaba de los salmones
cuando van a desovar,
cosa que viene a explicar
la tendencia que yo tengo
a nadar contracorriente
cuando nado entre la gente
de la marea social.

¡Qué altas vienen las olas
de la marea social!
que empuja, cual tempestad,
esta cruda realidad
que ahoga las esperanzas
de los que quieren llegar 
a un puerto seguro y de tierra firme
donde poder comenzar
la vida que imaginaron,
la vida que ellos querrían,
la vida que se merecen,
donde el vivir fuera vida,
donde el estar fuera paz,
y el morir un hasta luego
que tuviera un buen final.

Impersonem.