sábado, 18 de junio de 2011

DESAHOGO EN TIEMPOS REVUELTOS




     

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                       ¿Por qué digo lo que digo?
                       ¿Por qué hago lo que hago?
                       ¿Por qué me juego la vida
                        en una extraña partida
                        donde yo nunca barajo? 
                                                       
                                                    (Impersonem)

Esta chaqueta de pana,
que ha sido traicionada,
está triste y muy cansada
y le cuesta mucho andar.

Esta camisa tan roja
la margarita deshoja
sólo por pasar el rato
pues ella nunca eligió
su ideología al azar.

¿Quién escribió sus promesas
en un papel de fumar?

¿Quién ha sido el que ha tirado
esa piedra que me ha dado
en la parte más sensible
de mi humilde corazón?

¿Quién una noche de antaño,
con servil alevosía,
traicionó mi ideología,
traicionó su ideología,
y apuñaló a la razón?

Esa noche yo intuía,
cuando al alba desperté,
que algo malo pasaría
en el día que venía
porque el gallo no cantó.

Desde entonces mi alma llora
y en los versos que ella escribe
con mis manos de indefenso,
con mis manos de poeta
que, aunque escriben muy mal,
nunca cambian de chaqueta,
desgrana sus argumentos
escribiendo lo que piensa
con la sangre roja y clara
que sale de lo más hondo
de mi humilde corazón.

La memoria de los míos
en la mía siempre está,
sé bien por lo que lucharon
y nunca me defraudaron
a la hora de luchar
por una justicia justa
en eterna libertad.

Digo esto, y digo más,
pues por mí lo pretendido
de cambiar lo que está mal
de este sistema letal
para los que no tienen nada,
una mala madrugada
a su vida puso fin
quien a traición le clavó
ese puñal tan vil
que se entregara a servir
a ese amo tan malvado
que le dicta lo que manda
para imponerlo con saña
a la gente pobre y llana
que se gana su alimento
con sudor y sufrimiento.

Pero les conviene saber
que toda la tierra entera
está llorando de pena
porque sus hijos mayores
han arrebatado el suelo
a sus hijos más pequeños,
y estos, hartos de tanta amargura,
con desnudez y empeño,
por carecer de armadura
y sin nada que ocultar,
e inermes ante la lucha
con sus manos desarmadas,
con argumentos bastantes
y bastantes fundamentos
decidieron decir ¡basta!,
porque son bravos por dentro
aunque en su cabeza no hay asta,
por ello quienes pretendan
torearles con muletillas al aire,
aprendidas en la escuela
donde se enseña el fraude,
y llevarles a corrales
por una puerta,
que ofrecida como cierta
resultara ser muy falsa,
o, tras sutil descabello
en su nuca descubierta,
sin olvidar estocadas
y puntillas traicioneras,
arrastrarles por la arena
de este circo de romanas
que nunca pesaron bien,
o del circo mediático
al servicio del poder,
caerán en el error
en el que siempre han estado,
el mismo que ha provocado
lo que ahora padecemos,
el mismo que ha levantado
por hartura y amargura
al pueblo que alto y claro
está diciendo en la calle:
“Basta, basta, ¡joder!
¿es que este ciego poder,
que también sordera tiene,
no se quiere enterar,
aunque sea solo por esta vez,
que esta vez ya sí que BASTA?"

¿Por dónde van a andar, 
sin suelo,
esos pies descalzos?

¿Por dónde van a andar, 
sin suelo,
esos pies de parias?

¿Por dónde van a andar, 
sin suelo,
esos pies de pueblo?

¡Por dónde andaremos!

¡Dónde bailaremos!

Y si esto que yo digo
les sonara a chirigota
a los que suelen mandar
suene también una jota
y toditos a bailar...


¡Qué suene la música!
quiero oír la letra...

la la la , la la la 
tururururú, tururururú,
izquierderecha, izquierderecha,
derecha, derecha, derecha,
vamos a baaaailar,

no entiendo la música,
no entiendo la letra,

¡paso de bailar!

                   
                                  
   
Es evidente que todos los dirigentes de la Tierra han perdido el Norte y no saben ni dónde están, ni qué quieren, ni qué hacer... estamos perdidos en medio de la nada o del sistema caótico que nos rige y esclaviza... la solución a lo que está pasando se alarga en el tiempo por una cuestión de planteamiento... el problema se está planteando mal... no se están atajando las causas que siguen activas produciendo más problemas... se parchea la situación con ocurrencias que pareciera, y así cabe presumirse, que las ha pensado algún asesor borracho (de poder y prepotencia) o que ha abdicado las cosas de la razón en las reglas del azar, dicho sea con todos los respetos y en sentido de estricta defensa de mis derechos de ciudadano y de mi  ideología, pues carecen de sentido y de eficacia.

Para llegar a la solución hay que plantear bien el problema... hay que saber dónde está y qué queremos hacer... para llegar a un sitio hay que saber dónde está y establecer las rutas y la “intendencia”... o si no es casi seguro que acabaremos en otra parte distinta a la que queremos llegar, sin fuerzas para continuar... es imposible arreglar la situación sin cambiar las reglas... Las teorías económicas obedecen a un patrón hecho ad hoc (“¿por la Patronal de las Patronales?”) con el fin de que cuadre la teoría de ricos (ellos y las riquezas que con ello consiguen) y pobres (nosotros con las miserias que su sistema nos inflige), pero son falsas e ilusorias... todos sabemos dónde está la pasta (recursos para obtener bienes básicos) y quiénes la tienen (esos pocos que se han apoderado, ¡vete tú a saber cómo!, pero se podría mirar a ver cómo fue, de los recursos que tocaban a los demás y que son muchos más)... pero nadie está interesado en profundizar cómo y por qué está donde está y cómo la han obtenido quienes la tienen... eso sería el principio del análisis de por qué las cosas están como están... pero claro, entonces el sistema, su sistema, el sistema que les enriquece a ellos y que nos empobrece y esclaviza a nosotros, quedaría con las vergüenzas al aire y a eso no están dispuestos, y si alguno de los “lideres” mundiales tiene la flaqueza o la franqueza y anuncia que va a hablar sobre dónde está el problema real, le advierten (¿quiénes...?, ¡vaya usted a saber!), con “buenas palabras”: que si no conviene, que si no es prudente, que si tal y cual... y en la flaqueza, por las circunstancias que cada cual tiene, la humilde franqueza a cambiar el paso, y aunque sea zurda, toca la derecha (hablo yo de piernas, sólo lo aclaro para quienes tengan la tendencia a pensar mal porque les gusta asegurar sus aciertos) y a seguir la música y a seguir la letra que componen unos y que dictan otros.


Decía León Felipe que "de tanto ir del coro al caño y del caño al coro, vamos a terminar diciendo ¡coño pero si no sabemos dónde estamos!". Pues bien, esa creo que es la realidad, la de no saber dónde estamos, porque creo que ese es nuestro deambular.

Ya sé que cito mucho a León Felipe, me gusta bastante lo que dice y además de la poesía le interesaba la política, de hecho, tal referencia es una repetición de la cita que de él acompañaba mi anterior post. Tengo el defecto de la reiteración (en mi caso eufemismo de pesadez, os ruego que me lo permitáis para que mi autoestima no quede impresa en la suela de mis zapatos) ¡qué le voy a hacer! , efectos colaterales, no sé si de mi persistencia o de mi impertinencia, pudiera ser que de mi estupidez, pero con la mejor de las voluntades y la mejor de las intenciones (perdonad la auto-adulación, pero desde que estamos en primavera llevo tragando polen por eso no os extrañéis de que, aunque sean para mi voluntad y para mis intenciones, de mi boca salgan flores).

Y por eso de estar a la moda científica del momento (aunque yo de ciencia “rien de rien” y de casi todo ja ja ja, sin perder de vista la G y su numerología, incluso sus puntos, que también tienen su gracia) y de sus faroles, que son cosa distinta de las luces, en lo que respecta al I+D como fórmula magistral y sin par (aunque sus creadores y propagadores aún no han precisado cuáles son las magnitudes que la rigen ni cuáles las variables y constantes a tener en cuenta en su acotación y expansión), quiero innovar mis citas en lo que se refiere al desarrollo de mis argumentos, por ello, quiero recordar aquí que alguien dijo (no sé si científico o poeta porque no me acuerdo de quién fue) que: la ciencia es una colección de recetas eficaces”.

Bien, acepto lo de colección pero niego lo de la eficacia, pues en lo que respecta a la ciencia sin conciencia que los reverenciados entendidos están formulando para atajar los males que aquejan a esta sociedad, a este mundo humano tan depravado en el sentir y en el querer (la empatía y la filantropía murieron hace tiempo abatidas por la envidia y el egoísmo; cainismo puro y duro) es urgente que cambien a los “boticarios”, porque están mezclando los ingredientes en proporciones tan mal evaluadas y tan mal pesadas que, al dictado de la tradición económica, e impuesta, en algunos casos, por traición política y perversión de la opción elegida por muchos en sufragio electoral (cambio de chaqueta, o sea, cambio de ideología de facto aunque no sé si de pensamiento; y del corazón y la razón prefiero no hablar), han conseguido una fórmula cualitativa de mala calidad y una fórmula cuantitativa tan desproporcionada que hace que el remedio sea mucho peor que la enfermedad, tan peor, que resulta letal para los de siempre, o sea, para la gente del pueblo llano.

Mañana será otro día, y hoy tendrá, con suficiencia, sus propios males y quehaceres... pero si seguimos durmiendo como marmotas y creyendo como idiotas (sin cuestionarnos nada) viviremos una vida ridícula y sin sentido, además de penosa, estresante, degradante, humillante, esclavizada y sin libertad.

Ante todo lo que tengo frente a mis ojos y frente a mi razón no puedo ser optimista y, aunque tiendo al pesimismo, intento ser realista, pero mis ojos no carecen de múltiples vendas de subjetividad, por eso me fío de mi corazón más que de mi razón, y mi intuición me empuja a decir y a hacer lo que digo y hago, aunque a veces asumo demasiados riesgos, pero nunca he estado en la idea de proteger mis talentos enterrándolos, sino en la de multiplicarlos invirtiéndolos en convicciones (con mis acciones) y en dignidad (con mis decisiones) , pues son escasos y, en estos tiempos de terrible especulación, de algo hay que vivir... y así soy y así me muestro... para lo bueno y para lo malo, y para lo regular cuando los matices entran en ponderación... y para lo que cada cual quiera creer de mí... al fin y al cabo, soy como el resto, un Yo y una Circunstancia (que dijo Ortega y Gasset), "y si no la salvo a ella no me salvo yo", que también dijo en su obra "Meditaciones del Quijote", y en esa realidad camino o me paro según crea; y quien vaya delante pues bien (aunque preferiría que no levantara mucho polvo); y quien vaya detrás pues bien (cada cual a su ritmo, y si alguien quiere que le espere que avise); y quienes vamos codo con codo (aun a riesgo de codazos) pues será porque hemos coincidido en el camino y en la dirección... andaremos el trayecto juntos y espero que mi compañía les sea más grata que molesta...

Y todo ello, porque sí, porque así lo pienso y porque así lo digo, y porque, como decía un poeta desconocido que un día tuve la suerte de conocer hace muchos años, “yo no baso mi vida en el raíl de los libros (“historia que no sucedió contada por alguien que no estuvo allí” y otras historias de ciencia y cultura con recetas graciosas que no curan nada porque son placebos mediáticos... esto no es de la cita como cabe imaginarse), sino en el correr del corazón a pecho descubierto”.

Perdón por tanto paréntesis, mi mundo interior está lleno de paréntesis que tienen que ver con el mundo exterior, sé que por ello el hilo conductor de mis textos queda lleno de nudos explicativos, que no son otra cosa que el fiel reflejo de mis nudos mentales, donde los retales de mis experiencias se postulan atrevidos, algunas veces con ofrecimiento temerario, otras con gracia seductora, para vestir mis razonamientos que, casi siempre, adolecen de desnudez.

Quisiera deshacer esos nudos mentales aprendiendo a vivir en la humildad de los humildes, en la paz de los pacíficos, en la generosidad de los desprendidos, en el afecto de los afectuosos, en la integridad de los íntegros, en la verdad de los sinceros, y en todos esos espacios donde todo se asienta en la equidad y en la filantropía, ..., pero no es fácil, pues a veces el orgullo me traiciona y el egoísmo me pide demasiado, incluso caigo en el pecado de acumular lo superfluo.

Esa es la forma que me gustaría emplear para deshacerlos, pues hay otra que me gusta menos, o mejor, nada, pues nunca he tenido yo los dientes muy largos y afilados, y las uñas largas me molestan mucho, y aunque a veces he tenido la tentación de cortarlos utilizando los puñales que llevo clavados en la espalda, no lo he hecho, y a veces, observando esos nudos, pistas en el alma, he logrado intuir y prevenir más de un desenlace.

Perdonadme esta resaca que aquí evidencio, tal vez sea porque cuando me hice mayor salí, con mi ingenuidad de niño, a darme un paseo por la vida que otros me habían pintado tan divertida, y quise saber de sus fiestas, y en ellas me bebí un cóctel con extrañas hierbas que incluía en su fórmula vinagre con menta y una hiel muy verde que estaba muy espesa, y un diente de ajo para el mal de ojo, y un poco de miel para los enojos, y muchas cosas más que no sé muy bien qué eran, y también porque, sin perjuicio de la marca que todas las fiestas esas que acabaron mal dejaron en mi alma, en los últimos tiempos, la marea de gente, con sus propias dudas, sin olvidar las mías, ha hecho que la mar social estuviera picada y, tras golpear sus olas en las frágiles rocas que protegen el dique seco en el que está mi vida, retroceden a su espacio natural llevando en su húmeda lengua lo que lograron erosionar de mis sentimientos.

Impersonem.






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lunes, 13 de junio de 2011

DE LAS DECISIONES Y SUS EFECTOS (De la parábola del hijo pródigo)

                                       El hijo pródigo de El Bosco.
                                                Imagen de Wikipedia. 

                             

                           Los errores forman parte de la experiencia,
                                  si es posible conviene evitarlos, pero si no
                                  lo conseguimos, y los cometemos, nunca es
                                  tarde para rectificar... levantándonos, dando
                                  la vuelta, volviendo a empezar... pero nunca
                                  aislándonos...creo.



Quiso huir del destino 
y se puso a andar
a mitad del camino
ya se había perdido
mas no quiso volver para atrás...

Se jugó su futuro
en ruletas trucadas
donde el azar daba vueltas...

Mientras tuvo dinero
fue el rey del bazar
donde venden amores
que al contado se pagan,
los ladrones que cubren sus manos
con guantes muy blancos
le rendían honores...

Y con estos quehaceres
le pasó su factura la vida...

Empezaron las dudas
sobre su cuenta corriente,
su rostro sonriente
se tornó en amargura
y el dolor hizo el resto,
sin tener compasión
convirtió su aspecto
en una triste figura...

Hoy habita en las sombras
de una gran ciudad,
va de aquí para allá
con la vista clavada en el suelo
masticando el duelo 
de quien se cree olvidado,
tal vez busque el consuelo
que nadie le da...

Mas no sabe que unos viejos
le esperan hace tiempo,
con los brazos abiertos, 
a las puertas del hogar
donde habitó su infancia
sin perder la esperanza
de volverlo a abrazar...

Ojalá que el destino
le vaya a buscar
y que él le haga caso,
y siguiendo sus pasos,
aunque tarde, decida regresar,
no está bien que habite
en un triste infierno
cuando sus padres le guardan
un cielo para descansar.

Impersonem.

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