viernes, 10 de diciembre de 2010

"EL PEOR ANALFABETO ES EL ANALFABETO POLÍTICO" (Bertolt Brecht)

            
                                                             Bertolt Brecht
                                                            Imagen de Wikipedia           


"El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio de las judías, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales" (Bertolt Brecht). 

Ayer llegó a mi conocimiento este magnífico texto. Un texto con el que coincido plenamente (hace muchísimo tiempo que creo lo mismo), de principio a fin. Un texto que me parece tan lúcido y revelador que considero oportuno contribuir a su difusión posteándolo en este humilde espacio.

Seguramente que muchas veces nos hemos preguntado: ¿por qué la vida tiene esta carestía? ¿por qué la vida tiene esta organización tan injusta? ¿Por qué existe tanto político corrupto? ¿por qué...? ... tal vez la respuesta a estas preguntas la encontremos en las líneas de este texto de Bertolt Brecht, y, si sabemos leer entre líneas, tal vez hallemos la respuesta sobre todo lo que está sucediendo en estos tiempos... tal vez la crisis (esta y cualquiera) no deviene, en términos estrictos, de la forma en la que actúan los políticos, sino de nuestra dejadez con respecto a la política... si la soberanía reside en el pueblo, ¿por qué hemos abdicado despreocupándonos del cuidado de lo que a ella atañe?...

Ha pasado mucho tiempo desde que Bertolt Brecht hizo esta afirmación, poco han cambiado las cosas, y si lo han hecho ha sido a peor... ignoro los motivos, aunque los intuyo, y una vez más, en compañía de mi pesimismo, miro, y veo, y me entristezco... y silbo porque  me da pereza hablar.

Gracias Brecht por reafirmar mi identidad con este texto.


Impersonem.